¡Por fin hace frío!

     Ya ha llegado el frío a Valencia. Salía, esta mañana, de la piscina helada como un pollo y me he preguntado: ¿Qué haré hoy para comer? La respuesta me ha venido rápida, ya tenía yo ganas del frío para poder hacer pucheros de cuchara. Así que antes de volver a casa me he pasado por la verdulería a por nabos y por la carnicería a por el cordero y la ternera, los demás ingredientes los tenía en el congelador o la nevera.

     Hoy toca Cuscús my way. Decir que ésta o aquella son las recetas originales del cuscús es como decir que aquella o ésta son las recetas originales de la paella, de la escudella o del cocido madrileño. En cada casa tienen una forma de hacer el plato típico. No solo cambia de provincia a provincia, de pueblo a pueblo... la paella sin dejar de serlo y estar buenísimas todas, tienen muy poco que ver la de mi madre, la de mi suegra y la mía, por ejemplo.

     El Cuscús my way, cuscús a mi manera, de hoy es una receta propia que gusta mucho en casa. Es el plato de cuchara preferido de mi Chico. Con una mezcla especial de especias que es lo que le da el punto de sabor diferente. Normalmente hago para dos días, hoy hemos comido y repetiremos el miércoles o viernes. Aguanta bien en la nevera una semanita el guiso, el cuscús lo preparo en el momento.

     Pongo la canción de My way de Nina Simone, de lejos mi versión favorita, con mucho más sentimiento que la del Sinatra, y bailando por mi cocina me pongo a preparar mi homenaje a este fantástico tema.


CUSCÚS MY WAY PARA 3 COMENSALES Y DOS COMIDAS





Ingredientes:
200 gr de garbanzos (hoy cocidos, otros días en remojo durante la noche)
1 cebolla cortada en cubos
2 dientes de ajo picados
1 berenjena cortada en cubos
2 calabacines medianos cortados en cubos
1 nabo blanco
1 nabo amarillo
1 chirivía
2 zanahorias
2 garretas de cordero
2 trozos de ternera de guisar (300 gr aprox)
1 muslo y entremuslo de pollo
300 gr de cuscús (sémola de trigo gruesa)
Aceite de oliva virgen, mantequilla y sal



Mezcla de especias, 1/2 cucharadita de café de las siguientes:
Jengibre, pimienta blanca, canela, comino y cúrcuma
1 cucharadita de café de las siguientes
Pimentón dulce, pimentón picante y perejil seco picado






     En una olla grande con una taza de aceite de oliva virgen pochamos la cebolla con el ajo, la berenjena y el calabacín. Mientras pelamos y troceamos en cubos los nabos, la chirivía y las zanahorias. Y los colocamos en un cestillo que luego introduciremos en la olla. Lavamos y escurrimos la carne y hoy he descongelado los garbanzos ya cocidos, lo normal es que los tenga en remojo y los añada cuando ponga los nabos.



   

      Cuando las verduras están doradas añadimos la mezcla de especias y removemos bien. Añadimos dos litros de agua y llevamos a ebullición. Salamos y añadimos la carne, pieza a pieza, para evitar que se pare de golpe el hervor. Colocamos encima de todo el cestillo con los nabos y en caso de estar crudos y a remojo los garbanzos, hoy los pondré más tarde. Debemos asegurarnos que quedan cubiertos los nabos y los garbanzos, bajamos el fuego y dejamos cocer un mínimo de dos horas a fuego lento.




     Preparamos, siguiendo las instrucciones del paquete, el cuscús. Un dato curioso, según relata Salah Jamal en su libro Aroma Árabe, cus en árabe coloquial de Oriente Medio significa "coño". La palabra cuscús es de origen bereber, dicha palabra es poco conocida en el resto del mundo árabe. Realmente es una receta originaria del Magreb (la zona que comprende las actuales naciones de Marruecos, Argelia y Túnez).




      A la hora de servir lo haremos en cuatro recipientes individuales, uno para la sémola, otro para la carne, otro para los nabos y el último para el caldo. Así cada comensal se podrá servir las porciones que prefiera. A mi Chico le gusta con muchos nabos, cuscús y caldo, tomándose la carne después como segundo plato. Mi León no quiere saber nada de los nabos, escarbando para buscar los garbanzos. Y a mí me gusta todo mezclado.








Rebollones, Níscalos, Lactarius Deliciosus, Pebrassos...

     Mi Chico, mi León y mi padre han ido al monte y han traído una cesta de Deliciosus Lactarius ;)

     Los que no tenían relleno los he hecho a la plancha y los que tenían algún inquilino después de desalojar las partes habitadas los he rehogado con un chorrito de aceite de oliva virgen. Para acompañar he frito unos huevos de pato y unas chuletas de cerdo que le van que ni pintados a los rebollones. Tres barras de pan han caído ;D



Cena con amigos


Hacía mucho tiempo que no organizaba una cenita como la del lunes pasado. Cocinar me gusta muchísimo, pero si además es para los amigos, es una pasión. Éramos nueve en total, mi Chico, mi León, dos habituales de mis cenas P y M; A un viejo amigo nuevo en casa, tres nuevos amigos que espero repitan muchas más veces: V, J y A, y yo. Por diferentes razones habíamos aplazado la velada tres veces y decidí que está era la definitiva. Había que tratar varios temas: conocer las nuevas parejas de A y M, que nos contaran V, P y M un resumen de su viaje a NY, hablar de vinos y de cocina... Qué ensalada de iniciales de nombres  XD   Nuestros amigos empezaron a llegar sobre las diez de la noche y se fueron sobre las cuatro y media de la madrugada, seis horas de risas, vino y comida. Gracias V, J, A, P, M y A por vuestra compañía. Este fue el menú:

ENTRANTES

Besitos de remolacha: Compramos las remolachas cocidas y con una mandolina hacemos rodajas muy finas. Cocemos unos huevos duros y una vez fríos para que no se rompan los pasamos también por la mandolina. En el vaso de la batidora ponemos un diente de ajo, un puñado de perejil, el zumo de un limón y un chorro generoso de aceite de oliva virgen y una pizca de sal. Lo batimos hasta obtener una salsa ligerita. Colocamos en platitos de aperitivos una rodaja de remolacha y encima una de huevo, salseamos y a la mesa.
Pico de gallo crujiente: El pico de gallo es una ensalada de verduras (tomate, cebolla, pimiento rojo, pimiento verde, aguacate, maíz, pepino...), picado todo a cubitos muy pequeños, del tamaño del pico de un gallo; aderezada con sal y un chorrito de aceite de oliva virgen y unas gotas de vinagre si gusta. He elegido para presentarla, rellenar unos cucuruchos de tortillas de trigo. Partes la tortilla por la mitad y llevas al centro y arriba las dos puntas formando el cucurucho, sujetas con un palillo, rellenas con el pico de gallo, arreglas sobre un plato, cubres con una buena mezcla de quesos rallados y gratinas, bien arriba, durante 5 minutos. Se sirve inmediatamente.
Ensalada Sargan: Ésta es mi ensalada favorita del Restaurante Sargantana. Consiste en una mezcla de brotes tiernos, con lajas de mango y virutas de buen chocolate negro, ligeramente aderezada con cristales de sal y un poco de aceite de oliva. En el Sargan le ponen más cosas y está buenísima, el contraste de la fruta y el chocolate con los cristales de sal y la frescura de las hojas es espectacular.




PANES: 

 Panecillos redondos: Los preparé con 500 gr de harina de fuerza, 25 gr de levadura prensada de panadero, 250 ml de agua, una cucharadita de sal y media de azúcar, y dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen. Tamicé la harina, hueco en el centro, levadura disuelta con el azúcar, agua templada, la sal espolvoreada y amasar con los dedos hasta formar bola. Tapar con un paño y reservar al calor, cuando dobla su volumen, volver a amasar  y formar bolitas del tamaño de huevos pequeños aproximadamente. Poner sobre papel de cocina encerado o aceitado para que no se peguen. Pintar con agua la parte de arriba y decorar con sal maldon, semillas de amapola y piñones. Dejar crecer otra media hora y hornear a 180º durante 30 minutos. Truco: meter una bandeja con agua al horno, el pan queda más tierno, no se reseca.
Pan de centeno con cucúrbita: Utilicé 300 gr de harina de centeno integral, 200 gr de harina de trigo integral, 25 gr de levadura prensada de panadero, 9 gr de levadura química, 50 gr de pipas de cucúrbita, 300 ml de agua, sal, azúcar y aceite de oliva. Mezclé todos los ingredientes y los puse en la cubeta de la panificadora, y dejé hacer a la máquina. A las tres horas tenía un pan de molde esponjoso, casi sin corteza y muy sabroso. Ideal para el paté de caballa.





PRIMEROS PLATOS

Pulpo a feira con ajoaceite: La receta base ya la publiqué aquí. Pero queriéndolo vestir de fiesta, lo que hice una vez terminada la receta fue chafar las patatas con un tenedor, añadir un huevo y pimentón picante y formar bolitas con la pasta resultante, que pasé por pan rallado y freí en abundante aceite de oliva. Después de escurrir el exceso de aceite en una servilleta de papel ensarté las bolitas, alternándolas con el pulpo cortado, en unas brochetas de bambú. Se sirve con un poco de ajoaceite casero.
Gambas Thai: Esta es mi versión de un plato típico asiático. Utilizo gambones grandes congelados, les quito la camisa sin separar la cabeza del cuerpo, difícil ;) pero no imposible. Se ponen a marinar durante media hora, en una clara de huevo batida con sal y el zumo de un limón. Los tailandeses aquí ya ponen picante. Ensartamos las gambas en una brocheta. Rebozamos la cola de las gambas con semillas de sésamo crudas y freímos en abundante aceite. Se sirve con una Mermelada picante de tomate: un kilo de tomates pelados y sin pepitas, dos guindillas rojas, 750 gr de azúcar moreno. Se ponen todos los ingredientes en una cazuela y se dejan reposar durante doce horas en el frigorífico. Se pone al fuego y se cuece muy lentamente hasta que se ha embebido todo el líquido. Se tritura y se envasa en tarros esterilizados.
Paté de caballa al limón: Cocemos una cucharada sopera de pimienta negra en grano en un litro de agua hirviendo salada durante cinco minutos. Introducimos en el agua medio kilo de caballas limpias y cocemos durante diez minutos (depende del tamaño, tres caballas de ración es igual a medio kilo aproximadamente). Sacamos del agua y dejamos enfriar. Retiramos raspas, aletas, etc. dejando la carne limpia en el vaso de la batidora, añadimos el zumo de limón y medio y la misma cantidad aproximada de aceite de oliva. Batimos bien. Metemos en tarros esterilizados y a la nevera. A la hora de servir he decorado con pimienta verde en salmuera y tiras de piel de limón.


INTERMEDIO

El intermedio o paso de los primeros a los segundos platos ha consistido en una especialidad de mi restaurante favorito. Normalmente para nuestro aniversario, mi Chico y yo vamos a La Salita, y a pesar de que no tienen carta y cambian constantemente de platos, es un clásico el Granizado de Gin Tonic: He preparado un gin tonic de un litro respetando las proporciones e indicaciones de Nada importa, cuatro partes de tónica por una de ginebra, no he añadido hielo, y la parte verde de la piel de una lima. Y me he pasado cinco horas yendo cada 15 minutos a batirlo para que se cristalizara y quedara granizado. Imagino que con una máquina de granizados es más fácil hacerlo pero no tan divertido. He hecho también, pensando en mi León, aunque han terminado mis amigos tomándoselo con los cubatas de después, un litro de naranja tonic. Es decir, una parte de zumo de naranja, dos cucharadas soperas de azúcar blanco, y cuatro partes de tónica.



SEGUNDOS PLATOS

Mil hojas de verduras: Consiste en un molde de verduras (calabacín, berenjena y tomate) cortados en rodajas muy finas y asados por separado en la plancha y luego montados por capas unos sobre otros finalizando con una rodaja de queso mozzarella fresco y horneado el conjunto durante diez minutos.
Champis al huevo: Le quitamos los pies a unos champiñones muy frescos, lavamos, secamos y colocamos boca arriba, en una bandeja de horno. Picamos muy fino un poco de buen jamón serrano y ponemos un pellizco en cada champiñón. Cogemos huevos de codorniz y con cuidado los rompemos uno a uno acomodándolos sobre el jamón dentro del hueco del champiñón. Salpimentamos y horneamos a 200º durante quince o veinte minutos. Cuando veamos la clara cuajada y que la yema se abulta ya están.
Costillar adobado: El viernes compré un costillar entero de cerdo y lo adobé con la siguiente mezcla: una cucharada de pimentón picante, una cucharada de pimentón dulce, tres cucharadas de sal gorda, una cucharada de tomillo, una cucharada de romero, una taza de vino tinto y una taza de aceite de oliva. Yo pasé todo por la batidora resultándome una pasta con la que frote todo el costillar, lo metí dentro de una bolsa de plástico y lo dejé en la nevera hasta el lunes. Lo saqué al medio día para que se fuera quedando a temperatura ambiente y lo metí en el horno a 200º durante hora y media, dándole la vuelta y regando con su propio jugo un par de veces. Serví entero en la bandeja de asado troceándolo y repartiéndolo en la mesa.






VINOS

Mi Chico maridó estupendamente la cena con los siguientes vinos:
Blancos: Entrantes y primeros: Riesling Rheinhessen 2010 y Bioca Godello Selección 2009
Tintos: Primeros y segundos: Absum Varietales 2007, Pago de Tharsys merlot 2005 (mi preferido) y Alquez Garnacha Viñas Viejas 2009
Dulces: Para el postre sacamos el tesoro que encontramos hace unos días en la despensa, el Vino Romano y un Presidential Porto tawny que nos regaló J.



POSTRES

Ya la misma palabra lo dice POS después de comer TRES, tres dulces, más todo lo que trajeron mis amigos. Bombones, trufas, turrón de chocolate banco, con leche y negro, pastelitos... Lo que yo hice:

Capricho de calabaza: Preparé medio litro de cuajada a la que le añadí un queso mascarpone pasado por la batidora en el fondo de nueve vasos y la metí en la nevera. Asé una calabaza de las que me regalan mis padres y la pasé por la trituradora para obtener un puré fino. Busqué entre las nueces que me regala mi suegro, ya partidas, nueve enteras (no, no es imposible, mi suegro consigue quitarle la cascara a las nueces y dejarlas enteras en lugar de medias). Y un par de cucharadas soperas de las trituradas (las que parto yo XD  ). Herví 250 ml de agua con dos cucharadas de miel y las nueces partidas. Puse a remojo tres hojas de gelatina durante diez minutos que luego deshice en la salsa de miel y nueces. Cuando la cuajada se había endurecido añadí dos cucharadas soperas de puré de calabaza puse la nuez entera en el medio y cubrí con la gelatina, aún líquida, de miel y nueces y volví a meter en el frigorífico hasta la hora de servir.




Mini eclairs: La masa de choux, profiteroles, lionesas... se hace prácticamente igual y es una de mis favoritas. Hoy he decidido hacer una versión reducida de uno de los pasteles más famosos de Luisiana: El ecler. En un cazo he hervido 150 ml de leche y 150 ml de agua con la corteza de un limón, una pizca de sal, 125 gr de mantequilla y 10 gr de azúcar durante cinco minutos, he apartado del fuego, sacado el limón y he añadido de golpe 225 gr de harina removiendo muy rápido hasta que se mezcle e integre todo formando una bola brillante. Yo utilizo un palo de madera que hizo mi abuelo para que mi abuela ligara las gachas, parece ridículo pero es la mejor herramienta. Volvemos a acercar al fuego para secar un poco la masa a fuego moderado, sin dejar de remover, hasta que empiece a rezumar la mantequilla. Dejamos enfriar un rato y vamos añadiendo siete huevos enteros, uno a uno, amasando con la mano, no incorporamos otro huevo hasta que el anterior no está totalmente mezclado haciendo más fina la masa cada vez. Obtendremos una masa blandita, parecida a unas natillas muy espesas, pondremos en la manga pastelera y haremos unos bastoncillos pequeños sobre papel de horno, mientras este se calienta a 170º (yo he utilizado una plantilla bajo el papel para que salieran todos más o menos iguales). He aprovechado y he hecho con la mitad de la masa unas bolitas, profiteroles, que he congelado una vez horneadas para usarlas estas navidades. Los asaremos durante veinte minutos. Dejaremos enfriar y rellenaremos con una Crema pastelera rápida que he hecho batiendo 4 yemas de huevo con 110 gr de azúcar blanco y 10 gr de azúcar avainillado. He calentado 400 ml leche en el fuego con la corteza de un limón durante 10 minutos, he retirado el limón y le he añadido 100 ml de leche fría donde había disuelto 50 gr de maicena, lo he dejado a fuego bajo, sin dejar de remover y sin dejar que hierva, hasta que se ha espesado. Lo he apartado del fuego y le he añadido las yemas batiendo enérgicamente para que no cuajaran. He vuelto a poner al fuego lento dejando espesar. He rellenado una jeringuilla de cocina y pinchando en una de las puntas de los eclairs los he ido rellenando. He derretido un poco de chocolate a la taza Valor con un café descafeinado y he untado los eclairs con la crema resultante.



Macarons with chocolat buttercrem. Para hacer los macarons he seguido paso a paso la receta de los Macarons de navidad de La receta de la felicidad uno mis blogs de cocina preferidos. Pero evidentemente algo he hecho mal. No he pesado las claras (los huevos eran muy grandes) por lo que me ha quedado una masa muy líquida y, además, el horno debía estar demasiado fuerte o demasiado tiempo porque se me han secado. Todo esto en cuanto a su aspecto y su nombre macarons, pero si hablamos de encarats (encarados) de chocolate, por ejemplo estaban buenísimos, no han dejado ni uno. La crema de chocolate la he hecho como en el blog pero añadiendo una cucharada sopera de cacao puro Valor. 








Me ha quedado un post muy largo, pero la ocasión lo merecía y mis amigos más. Un detalle, la mesa antes y después.



Una de romanos


Al igual que en el último lustro me ha dado por los vampiros y llevo casi doscientas novelas leídas sobre seres sobrenaturales de la noche; y anteriormente me dio por los egipcios y mesopotámicos, antiguos y actuales; hace diez años estaba enfrascada en la cultura helénica y romana. De la mano de Manfredi, Davis, Graves y otros tantos que no recuerdo, construí mi personal visión de la época clásica. Me llamaron la atención sobre todo las comidas y bebidas, tan mediterráneas, tan nuestras. Muchos platos han sufrido pocos cambios en casi tres mil años, otros ya no los conocemos. Aprendí a hacer, lo que en el siglo I era comida rápida, vendida en puestos callejeros: carnes o pescados guisados con verduras y cereales, y envueltos en hojas de parra, se comía todo. Prometo hacer en primavera, cuando las hojas de parra son frescas (se pueden conseguir en salmuera en tiendas especializadas en alimentación griegas, pero no me gustan tanto), mi versión utilizando arroz en lugar de trigo. 

Pero si algo me llamaba la atención en las bacanales romanas era el vino. Vino que mezclaban con agua, para poder beber sin embriagarse. Que refrescaban con nieve traída de las montañas en verano. Pero especialmente el vino especiado con miel. Hice varios intentos hasta que di con las medidas exactas. Y durante un par de años de vez en cuando nos tomábamos una copita de vino con un cubito de hielo como si fuera un licor. Todas las modas pasan y la del vino romano, como lo llamábamos, también. 

Hoy revisando la despensa nos hemos encontrado con una botella olvidada durante diez años de aquel vino. Mi chico con mucho cuidado, y paciencia que yo no tengo, lo ha trasegado a una frasca de vidrio colándolo con una estameña, para que no pasaran los posos que el tiempo le ha dejado y el resultado ha sido espectacular. No puedo describir lo bueno que está, lo bien que le han sentado esos diez años de oscuridad. El color tan bonito que tiene. La botella de la izquierda es la original, se puede ver el poso y las dos varitas de canela.


He tenido que rebuscar en mis notas para encontrar las medidas.
1 litro de vino clarete del año 
3 cucharadas soperas de miel
1 cucharada sopera de clavos de especia
2 varitas de canela

Poner los ingredientes en una botella de vidrio, agitar bien para disolver la miel, tapar lo más hermético que se pueda y dejar en un lugar oscuro durante tres meses, removiendo de vez en cuando. Se puede tomar caliente en invierno como un ponche, enfriarlo en la nevera, o con hielo, o solo... Pero si tenéis paciencia dejarlo varios años y veréis el resultado.

Intenté ser lo más fiel posible a las medidas e ingredientes de la época. Utilice miel comprada un apicultor de mi pueblo, sin tratar, de esa que es una masa dura y blanquecina pero que cuando la calientas se convierte en un líquido espeso y dorado. Las especias las compré en la herboristería a la que voy siempre que solo tiene productos ecológicos. Y usé vino clarete, porque después de investigar mucho, era el que usaban los romanos para mezclar. Si tenían una buena añada o vides mejores lo metían en tinajas de barro y lo guardaban, no eran tontos esos romanos y no estaban tan locos como creía Obélix ;)

Arroz al horno

     Mi suegra me ha traído de su pueblo, Moixent, unas estupendas morcillas de cebolla que pedían a gritos un 'Arròs al forn'. Y hoy me he puesto a ello, he seguido casi al pie de la letra la receta de un librito de 72 páginas, publicado por la Mancomunidad de la Ribera Alta, titulado 'Cuina de la ribera del Xúquer', lleno de valencianotas recetas. Podéis consultarlo aquí. El arroz al horno, la paella, el arroz a banda... cada plato de arroz tiene, en cada casa de Valencia, una receta especial, pero en éste libro se resumen las principales de la manera más común en realizarlas.
     Hace veinte años recién casada, la madre de mi chico, me dijo como tenía que hacerle el arroz al horno a su hijo. Durante todos estos años he seguido fielmente sus instrucciones, salvo en el tocino que no pongo desde hace unos diez y la cazuela de barro, sé que es un sacrilegio pero utilizo una paella, tengo vitrocerámica y es muy engorroso utilizar cacharros de barro.

PARA 3 COMENSALES

300 gr de arroz
200 gr de costillas de cerdo
1 tomate
1 patata
100 gr de garbanzos cocidos
1 cabeza de ajos
3 morcillas de cebolla
600 ml de caldo de cocido
unas hebras de azafrán


   

     En una paella con un chorro generoso de aceite de oliva virgen freír las costillas y las morcillas. Cuando estén doradas retirar a un plato. Pelar la patata y cortarla en lonchas, freírla en el aceite de las costillas y retirarlas también. Lavar el tomate y cortar en rodajas. Dorar en el mismo, el arroz y el azafrán. Añadir los garbanzos y el caldo y remover para mezclar bien. Arreglar por encima las costillas, las morcillas, rodajas de tomates y patatas, poner la cabeza de ajos en el centro y hornear a 220º durante 30 minutos aproximadamente.


     Mi chico ha sacado para la ocasión un vino de Calatayud, Alquez, Garnacha viñas viejas 2009, que acompañaba divinamente a un plato tan contundente en sabores como el arroz al horno.


     De postre hemos tomado calabaza asada, estaba muy dulce y las pipas bien rellenas, haciendo que prolongáramos la sobremesa.


      Un consejo, sí para aprovechar el calor del horno metéis una bandeja de magdalenas mientras os tomáis el café, no os relajéis en el sofá, puede que os pase como a mi hoy...


...me he dormido y se me han quemado =(

Lo peor, quitar el olor de la cocina y tener que limpiar el horno.

Menú marinero

      Inspirada por el Restaurante Ciro que ayer publicaba en su cuenta de fb que el plato del día era 'Arroz de Senyoret' y a falta de todos los ingredientes me monté mi propio menú marinero. Inés y Julio son una pareja estupenda que, ella en la sala y él en las cocinas, trabajan la restauración primorosamente. Sobre todo los pescados y los arroces.

MENÚ MARINERO PARA TRES COMENSALES

Entrante: Ensalada de brotes tiernos, queso de cabra y nueces. Esto tiene poco mérito, coges los ingredientes, los pones en un bol, he añadido unas aceitunas negras, salas y añades un poquito de aceite (si regamos en aceite la verdura termina mustiándose) y presentamos.



Primero: Tabla de pulpo 'a feira'. La receta la publiqué en agosto, nos gusta mucho el pulpo en casa y ésta es una manera muy sana de comerlo. El pulpo es todo proteína, no tiene nada de grasa.



Segundo: Arroz gambón. ¿A qué suena bien el nombre de la receta? No es la primera vez que hago este arroz, rápido y sabroso. Lo único malo es la cantidad de cacharros que utilizo y luego hay que fregar :(



Ingredientes:
3 tazas de arroz
9 gambones (o rochos, o langostinos grandes frescos, o cualquier otro tipo de gamba grande)
1 ñora
1 guindilla
7 dientes de ajo
1 taza de guisantes
una tacita de café de aceite de oliva virgen

      En una cazuela ponemos casi todo el aceite de oliva a calentar y doramos la guindilla, la ñora, los ajos chafados sin pelar y las cabezas y pieles de seis gambones. Deben estar bien fritos. Añadiremos 1/2 litro de agua y coceremos a fuego fuerte durante 15 minutos. En otra cazuela doramos tres gambones con el aceite restante y los retiramos a un plato. Picamos las colas de los otros y doramos en el mismo aceite, salamos y añadimos los guisantes y 1/2 litro de agua. Con una batidora convertimos en puré las cabezas y pieles de gambón, más los ajos y la guindilla y ñora sin rabitos. Colamos con el chino, añadiendo la crema resultante a la otra cazuela. Cuando rompa el hervor comprobamos de sal, y echamos el arroz. Debe cocer 15 minutos a fuego suave y sin dejar de remover para que no se peque. Quedará un arroz meloso que decoraremos con los gambones que habíamos reservado.

       Ha vuelto a acompañarme en la cocina mi León. Me hace feliz y además las fotos ;P

En la cocina con mi León

     Desde que era pequeño he tenido un duende a mi lado en la cocina. Al principio sentado en su sillita lejos del fuego, luego sentado en el banco de la cocina 'ayudándome', más tarde encima de un taburete para alcanzar a remover el chocolate... Hacía tiempo que no me acompañaba, hoy andaba yo preparando los ingredientes y se me ha colado ese gigante que un día fue un enano. Y hemos preparado un plato de pasta fresca en honor a su padre, mi chico. Gracias, León, por compartir tú tiempo conmigo.

PASTA FRESCA CON VIRUTAS DE PATO

Ingredientes para 3 comensales:
Para la pasta
  • 2 huevos de pato (de la granja de mis padres)
  • 200 gr de harina
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • 2 cucharadas de agua fría (los huevos frescos, más si son de granja y bastante más los de pato, tienen mucha albúmina y no ligan bien, les falta humedad)
  • 1 pizca de sal


Para la salsa
  • 1 tomate o 100gr de tomate de conserva (de mi mami)
  • 1 cebolla
  • 250 gr de sobras de pato asado (congeladas, después de dar cuenta de la mayor parte del pato recién hecho, hace un mes)
  • 250 ml de caldo de ave (si fuera de pato ya sería el no va más, pero hoy no, hoy era de gallina)
  • 1 cucharadita de orégano (de Guadalajara, recolectado, secado y deshojado por mi maravillosa suegra)
Tamizamos la harina en un bol grande dejando un hueco en el medio, batimos los huevos con el aceite, el agua y la pizca de sal. Ponemos el batido en el centro de la harina y vamos incorporando poco a poco desde el exterior hacia el centro mezclando los ingredientes. Parece que no puede salir nada de allí, que nos sobra harina y falta líquido, paciencia, seguir amasando con los dedos recogemos y con la palma de la mano aplastamos, cuando nos demos cuenta tenemos una bonita y brillante bola de masa.

Mientras ésta reposa, haremos la salsa. Con la batidora eléctrica convertiremos en papilla la cebolla y la pocharemos con un chorrito de aceite a fuego medio. Añadiremos el tomate con el orégano y cuando esté hecho el caldo. Picaremos a cuchillo las migas o sobras de pato asado y las incorporaremos a la olla.



Es el momento de preparar las cintas. Pondremos una olla grande con 3 litros de agua salada a cocer y mientras haremos 4 porciones de la bola de masa y las iremos pasando sucesivamente y varias veces, por los rodillos de la máquina de cortar pasta trabajándola hasta que queden tiras de unos 10 centímetros de ancho y 1 metro de largo finas y elásticas. También puede hacerse con el rodillo, es el mismo procedimiento pero con más esfuerzo, cogemos una porción de pasta, le damos forma de cilindro y la aplastamos hasta hacer una tira con el rodillo, plegamos varias veces sobre sí misma y volvemos a pasarle el rodillo, repetir hasta que queden las tiras finas y elásticas (no sé definirlo de otra manera). Entonces pondremos el accesorio de cortar cintas y con cuidado iremos cortando las tiras de pasta. También se pueden cortar con un cuchillo afilado, con un corta pizzas o con un corta pastas.



Coceremos las cintas en el agua hirviendo durante tres minutos, escurriremos, serviremos en una fuente grande y cubriremos con la salsa. 



Está mal que yo lo diga, pero mi León y yo 'semoz unoz montruoz' ;p  La pasta estaba buenísima y mi chico ha sacado para acompañarla un Faustino V que ha sido perfecto.

*Las fotos, hoy, son de mi León

No hace frío :(

      El termómetro ayer en Valencia marcaba 22 º C de nada. Pero yo miré el calendario y me decía que estábamos a 11 de Noviembre por lo que decidí hacer unas lentejas calentitas. Eso sí, para la foto, antes de que llegara mi chico a comer, las puse al sol con la puerta del balcón abierta, a ver si se enfriaban un poco ;D

OSOBUCO CON LENTEJAS Y SETAS


Ingredientes para 3 comensales:
3 osobucos
150 gr de lenteja castellana
150 gr de setas en conserva (como no ha llovido y no hace frío por aquí no hay setas, nos tenemos que conformar con las de bote)
1 tomate picado
1 cebolla picada
1 manojo de cebollino picado

       Marcamos en una cazuela baja y ancha con un chorrito de aceite, la carne por los dos lados, sacamos y reservamos, en el mismo aceite doramos la cebolla, el cebollino y el tomate. Añadimos 1 litro de agua y las lentejas lavadas. Cuando rompa el hervor incorporamos la carne y dejamos cocer a fuego lento 30 minutos. Escurrimos y lavamos las setas; y a la cazuela. Dejamos hacer otros 10 o 15 minutos y servimos. Yo he acompañado con un plato de arroz blanco aparte, a mi chico y a mí nos gustan con una cucharadita de arroz mezclado, pero mi León las prefiere con pan.



Después del exceso


La Gazpachá Fest fue todo un éxito gracias a los organizadores, Paco y Pilar.

Ayer fue un exceso en sensaciones, emociones, buen rollito, cansancio, comida, bebida...

Hoy toca comer bien, pero ligero, y muuucho descanso. Así que recién llegada del pantano he preparado la comida y la cena a la vez, para no tener que hacer nada ésta tarde.

RISOTTO DE SETAS Y PECHUGA CON NATILLAS A LA PIMIENTA



Ingredientes para 3 comensales:

3 puerros

2 pechugas de pollo sin piel

1 huevo

300 gr de arroz

250 gr de virutas de setas (Pueden ser setas enteras picadas. A veces cuando solo uso los sombreros de los champis, por ejemplo, congelo los pies para tortillitas o arroces como el de hoy. Otras veces uso setas deshidratadas... Pero lo mejor es en temporada ir a cogerlas por la mañana y luego preparar este arroz. Pronto llega la temporada alta de setas, ¡Qué ganas tengo!)

75 gr de queso curado en polvo. (Si es un parmesano, Grana Padano, ideal; si no, cualquier queso curado bueno, yo hoy he puesto queso de oveja de Radiquero que tenía congelado)

Pimienta negra molida

Reducción de vinagre balsámico al aroma de trufa negra

En litro y medio de agua salada e hirviendo ponemos las pechugas enteras y limpias, y los puerros limpios y partidos por la mitad a lo largo, cocemos una media hora. Cómo tenía prisa lo he metido cinco minutos en la olla exprés más diez minutos de reposo. Obtenemos un caldo que usaremos de base para el risotto y las natillas.

En una olla con un chorrito de aceite rehogamos las setas picadas, esperamos a que se seque el jugo que sueltan ellas mismas y añadimos el arroz, damos unas vueltas y vamos añadiendo cucharones de caldo sin dejar de remover, no pondremos más caldo hasta que no se haya embebido el cucharón anterior. Necesitará algo más del doble de caldo que de arroz, es cuestión de paciencia, añadir poco a poco el caldo con cuidado de que no se agarre el arroz. Cuando está cocido pero todavía entero, unos 10 minutos, incorporamos el queso y removemos por última vez, tapamos y dejamos reposar 5 minutos. Mientras preparamos una ensalada verde para acompañar. Servimos, chorreamos con reducción de vinagre balsámico y, Bon profit!



Hacemos lonchas de un dedo de grosor de la pechuga cocida y las disponemos en el fondo de una fuente. Colocamos por encima el puerro. Con la batidora batimos el huevo con pimienta negra y una pizca de sal, hasta que espume y empezamos a añadir medio litro del caldo de cocción en hilillo como si intentáramos hacer una mayonesa. Pasamos el batido a un cazo y ponemos a fuego muy bajo sin dejar de remover hasta que espese un poco. Vertemos por encima del pollo y la verdura, espovoreamos un poco más de pimienta, esperamos que se enfríe y lo metemos a la nevera. A la hora de cenar una ensalada de tomate y queso fresco acompaña muy bien.



La cocina es sobre todo paciencia, yo hoy no he tenido y se me han cortado las natillas (es decir se ha cuajado el huevo, quedando por un lado y por el otro el caldo sin ligar), fuego demasiado fuerte. Pero como en la cocina también todo se aprovecha, he disuelto una cucharadita de postre de harina de maíz, maizena, en un dedito de agua y lo he añadido a la salsa, lo he batido todo de nuevo y vuelta al fuego, esta vez a fuego fuerte, hasta que ha cogido consistencia, el resto del proceso el mismo. No ha quedado tan fino como si se hacen bien las natillas pero para esta noche el mejor ;D