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Ya tengo Thermomix!!!


Me encantan todos los aparatejos de cocina. Cualquier gadget me vale. Pero el tamaño de mi cocina es limitado y los accesorios de cocina caros. Aunque había una maquinita que me picaba más de lo normal.

Ayer mi Chico y mi León me dieron una gigantesca sorpresa de cumpleaños. De verdad que no me lo esperaba, me han tenido engañada toda la semana, soy muy crédula y confiada ;)



Me han regalado la Thermomix TM 31 y como no puedo encenderla hasta que la ponga en marcha mi 'Presentadora oficial' el martes, aquí estoy yo sufriendo de verla en un lugar de honor en el banco de mi cocina y no poder acercarme a ella. Básicamente porque no confío en mi misma y le daré al botón de 'start'.
Me conformaré con contaros todo lo que pienso hacer con ella ;D

Tiene diez velocidades de giro en el sentido de las cuchillas y una para remover en el sentido contrario. La Thermomix puede cocer a temperaturas desde 37º hasta 100º centígrados sin dejar de remover. Tiene función de báscula, pesando los ingredientes a la vez que los introduces en el vaso o colocando un recipiente encima de éste. Puedes programar los tiempos tanto de batir o triturar como de cocción. Además tiene una función de máxima temperatura para cocinar al vapor, otra de velocidad turbo, de cambio de sentido y función amasadora.

No más pico de gallo en la tabla de cortar
Tengo la costumbre de picar menudo las verduritas para hacer vinagretas como el pico de gallo, para las sopas, tortillas, etc., en la tabla y aunque me cunde es un gasto de tiempo inmenso. Ahora mi nueva máquina puede picar, rallar, convertir en puré... Deja la verdura troceada al tamaño que yo le pida. También puede triturar frutos secos, picar carne, rallar queso, moler café...

No más vueltas 
Hay dulces que se tienen que hacer a fuego muy bajo y sin parar de remover: cremas pasteleras y natillas, mermeladas y jaleas, etc. Le pondré los ingredientes de mis mermeladas, por ejemplo, fruta y azúcar, le indicaré los tiempos y la temperatura y ella solita las preparará mientras yo me tomo un té y leo un rato.

Controlar la temperatura y tiempo de elaboración de las masas
Tanto para panes como para otras masas utilizo hasta ahora la panificadora pero tiene ocho programas y no te puedes salir de ellos. Con mi nueva máquina puedo controlar tiempos, temperaturas y velocidades de amasado. Incluso puedo preparar masa madre en un par de horas en lugar de las 24 o 48 horas necesarias.

Amasar desde pocas cantidades hasta masa para panes de 1 kilo
En la panificadora del Lidl, a veces, cuando intentas amasar masas pequeñas se queda pegado a las paredes y no se integra bien. La ventaja de la nueva es que al tener forma de vaso, en lugar de la rectangular de la panificadora, es más fácil la integración de todos los ingredientes. Y en lugar del kilo y medio de masa que puede tener la panificadora, le caben dos kilos perfecto para dos panes.

Voy a hacerle deliciosos Smooties y batidos a mi León
Medio vaso de frutos rojos congelados, medio vaso de zumo de naranja, medio vaso de hielo y una cucharada sopera de azúcar. Batir a máxima potencia y servir con pajita. Prometo fotografiar su cara de felicidad ;) Y mi Chico tendrá todo el hielo picado que necesite para sus cócteles.

Cremas y salsas finísimas
Voy a olvidarme de las batidoras (tengo dos) y del chino. Mis cremas y salsas van a ser las más finas del barrio. Imaginad mi gazpacho con toda su sustancia pero totalmente líquido, sin grumos. Me relamo pensando en mi crema de cabezas y colas de gambas sin tener que estar media hora pasándola con cuidado por el chino para que ninguna impureza vaya al plato. Y en mis pasteles de pescado a ver quién es el chulo que ahora encuentra una raspa =)

Mayonesas y aliolis con la textura deseada
Como se puede cocinar a baja temperatura se pueden confitar los ajos con el aceite para que coja más potencia de sabor, triturar y seguidamente batir muy rápido para emulsionar. Adiós al mortero! 

Harinas de elaboración propia =D
Esto es una de las cosas que más ilusión me hace, puede convertir en polvo lo que le eches. Imaginad un poco de harina de garbanzos precocida, se hace todo con la Thermomix, para espesar un caldo. Harina de almendras y azúcar en polvo para unos macarons sin grumos. Harina de trigo sarraceno, o de espelta, o de arroz integral, o de alubias, o de habas, o de... para hacer panes de mil sabores. Se me llena la boca de saliva imaginando panes con aroma a hierbas sin que las hojitas de tomillo se te metan entre los dientes. 

Patés y pastas para untar
Olivas negras o verdes, quesos, anchoas, atún, pollo, fiambres, cangrejo... en los panes anteriores. Además puedo hacer cubitos de caldo caseros de carne, de pescado, roux... Y tener arreglo para una sopa rápida en el congelador en cualquier momento sin tener el espacio ocupado por voluminosas fiambreras llenas de caldo. Sacaré mi pastilla de caldo casera, la añadiré a agua hirviendo y puedo tener un consomé o una crema en un par de minutos.

Montar claras, nata o mouses
Con el mismo cacharro sin ensuciar nada más, montas la nata a punto duro, la apartas a la fuente de cristal que irá a la nevera, derrites el chocolate y lo bates para aumentar el aire y enfriarlo un poco, con la espátula vuelves a incorporar la nata y la máquina sola remueve con cuidado para integrar todo añadiendo el máximo volumen con aire, otra vez a la fuente de cristal y a la nevera. Una maravillosa mouse de chocolate en cinco minutos. Y qué decir de las claras, que las levantas para tenerlas listas, mientras terminas la preparación de lo que las acompañe, y la mitad a vuelto a convertirse en clara líquida. Gracias a la velocidad y la cantidad de aire añadido las claras quedan duras, ideales para unos merengues, ¿tal vez bañados en chocolate? Y los caramelos líquidos a temperaturas perfectas sin termómetros.

Hervir, vapor, bajas temperaturas…
La Thermomix se puede utilizar también para cocinar platos de diario, tal vez la mejor aplicación sea la del vapor que la convierte en un único cacharro capaz de hacer los tres platos de una comida a la vez. Por ejemplo podríamos hacer un consomé de pescado, usando las cabezas, raspas y pieles de un pescado en el vaso, mientras en la cesta ponemos unas patatas, zanahorias y ramitas de brócoli para acompañar los filetes de pescado que pondríamos en la vaporera. Sano y rápido

¿Y lo mejor de todo?
Un solo cacharro que se puede meter en el lavavajillas, pero que de normal no es necesario, pues le añades un vaso de agua, una gota de detergente le das dos golpes al turbo, vacías el agua, enjuagas bajo el grifo y si necesitas usarlo lo puedes secar colocándolo en la base y centrifugándolo.

Todo esto lo sé de oídas, pero... ¿Qué partido podré sacarle a esta nueva máquina en mi cocina cuándo haga el curso y sepa más de ella? ¿Y cuándo empiece a adaptar mis recetas? Prometo ir contándoos mi experiencias =D







Cena con amigos


Hacía mucho tiempo que no organizaba una cenita como la del lunes pasado. Cocinar me gusta muchísimo, pero si además es para los amigos, es una pasión. Éramos nueve en total, mi Chico, mi León, dos habituales de mis cenas P y M; A un viejo amigo nuevo en casa, tres nuevos amigos que espero repitan muchas más veces: V, J y A, y yo. Por diferentes razones habíamos aplazado la velada tres veces y decidí que está era la definitiva. Había que tratar varios temas: conocer las nuevas parejas de A y M, que nos contaran V, P y M un resumen de su viaje a NY, hablar de vinos y de cocina... Qué ensalada de iniciales de nombres  XD   Nuestros amigos empezaron a llegar sobre las diez de la noche y se fueron sobre las cuatro y media de la madrugada, seis horas de risas, vino y comida. Gracias V, J, A, P, M y A por vuestra compañía. Este fue el menú:

ENTRANTES

Besitos de remolacha: Compramos las remolachas cocidas y con una mandolina hacemos rodajas muy finas. Cocemos unos huevos duros y una vez fríos para que no se rompan los pasamos también por la mandolina. En el vaso de la batidora ponemos un diente de ajo, un puñado de perejil, el zumo de un limón y un chorro generoso de aceite de oliva virgen y una pizca de sal. Lo batimos hasta obtener una salsa ligerita. Colocamos en platitos de aperitivos una rodaja de remolacha y encima una de huevo, salseamos y a la mesa.
Pico de gallo crujiente: El pico de gallo es una ensalada de verduras (tomate, cebolla, pimiento rojo, pimiento verde, aguacate, maíz, pepino...), picado todo a cubitos muy pequeños, del tamaño del pico de un gallo; aderezada con sal y un chorrito de aceite de oliva virgen y unas gotas de vinagre si gusta. He elegido para presentarla, rellenar unos cucuruchos de tortillas de trigo. Partes la tortilla por la mitad y llevas al centro y arriba las dos puntas formando el cucurucho, sujetas con un palillo, rellenas con el pico de gallo, arreglas sobre un plato, cubres con una buena mezcla de quesos rallados y gratinas, bien arriba, durante 5 minutos. Se sirve inmediatamente.
Ensalada Sargan: Ésta es mi ensalada favorita del Restaurante Sargantana. Consiste en una mezcla de brotes tiernos, con lajas de mango y virutas de buen chocolate negro, ligeramente aderezada con cristales de sal y un poco de aceite de oliva. En el Sargan le ponen más cosas y está buenísima, el contraste de la fruta y el chocolate con los cristales de sal y la frescura de las hojas es espectacular.




PANES: 

 Panecillos redondos: Los preparé con 500 gr de harina de fuerza, 25 gr de levadura prensada de panadero, 250 ml de agua, una cucharadita de sal y media de azúcar, y dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen. Tamicé la harina, hueco en el centro, levadura disuelta con el azúcar, agua templada, la sal espolvoreada y amasar con los dedos hasta formar bola. Tapar con un paño y reservar al calor, cuando dobla su volumen, volver a amasar  y formar bolitas del tamaño de huevos pequeños aproximadamente. Poner sobre papel de cocina encerado o aceitado para que no se peguen. Pintar con agua la parte de arriba y decorar con sal maldon, semillas de amapola y piñones. Dejar crecer otra media hora y hornear a 180º durante 30 minutos. Truco: meter una bandeja con agua al horno, el pan queda más tierno, no se reseca.
Pan de centeno con cucúrbita: Utilicé 300 gr de harina de centeno integral, 200 gr de harina de trigo integral, 25 gr de levadura prensada de panadero, 9 gr de levadura química, 50 gr de pipas de cucúrbita, 300 ml de agua, sal, azúcar y aceite de oliva. Mezclé todos los ingredientes y los puse en la cubeta de la panificadora, y dejé hacer a la máquina. A las tres horas tenía un pan de molde esponjoso, casi sin corteza y muy sabroso. Ideal para el paté de caballa.





PRIMEROS PLATOS

Pulpo a feira con ajoaceite: La receta base ya la publiqué aquí. Pero queriéndolo vestir de fiesta, lo que hice una vez terminada la receta fue chafar las patatas con un tenedor, añadir un huevo y pimentón picante y formar bolitas con la pasta resultante, que pasé por pan rallado y freí en abundante aceite de oliva. Después de escurrir el exceso de aceite en una servilleta de papel ensarté las bolitas, alternándolas con el pulpo cortado, en unas brochetas de bambú. Se sirve con un poco de ajoaceite casero.
Gambas Thai: Esta es mi versión de un plato típico asiático. Utilizo gambones grandes congelados, les quito la camisa sin separar la cabeza del cuerpo, difícil ;) pero no imposible. Se ponen a marinar durante media hora, en una clara de huevo batida con sal y el zumo de un limón. Los tailandeses aquí ya ponen picante. Ensartamos las gambas en una brocheta. Rebozamos la cola de las gambas con semillas de sésamo crudas y freímos en abundante aceite. Se sirve con una Mermelada picante de tomate: un kilo de tomates pelados y sin pepitas, dos guindillas rojas, 750 gr de azúcar moreno. Se ponen todos los ingredientes en una cazuela y se dejan reposar durante doce horas en el frigorífico. Se pone al fuego y se cuece muy lentamente hasta que se ha embebido todo el líquido. Se tritura y se envasa en tarros esterilizados.
Paté de caballa al limón: Cocemos una cucharada sopera de pimienta negra en grano en un litro de agua hirviendo salada durante cinco minutos. Introducimos en el agua medio kilo de caballas limpias y cocemos durante diez minutos (depende del tamaño, tres caballas de ración es igual a medio kilo aproximadamente). Sacamos del agua y dejamos enfriar. Retiramos raspas, aletas, etc. dejando la carne limpia en el vaso de la batidora, añadimos el zumo de limón y medio y la misma cantidad aproximada de aceite de oliva. Batimos bien. Metemos en tarros esterilizados y a la nevera. A la hora de servir he decorado con pimienta verde en salmuera y tiras de piel de limón.


INTERMEDIO

El intermedio o paso de los primeros a los segundos platos ha consistido en una especialidad de mi restaurante favorito. Normalmente para nuestro aniversario, mi Chico y yo vamos a La Salita, y a pesar de que no tienen carta y cambian constantemente de platos, es un clásico el Granizado de Gin Tonic: He preparado un gin tonic de un litro respetando las proporciones e indicaciones de Nada importa, cuatro partes de tónica por una de ginebra, no he añadido hielo, y la parte verde de la piel de una lima. Y me he pasado cinco horas yendo cada 15 minutos a batirlo para que se cristalizara y quedara granizado. Imagino que con una máquina de granizados es más fácil hacerlo pero no tan divertido. He hecho también, pensando en mi León, aunque han terminado mis amigos tomándoselo con los cubatas de después, un litro de naranja tonic. Es decir, una parte de zumo de naranja, dos cucharadas soperas de azúcar blanco, y cuatro partes de tónica.



SEGUNDOS PLATOS

Mil hojas de verduras: Consiste en un molde de verduras (calabacín, berenjena y tomate) cortados en rodajas muy finas y asados por separado en la plancha y luego montados por capas unos sobre otros finalizando con una rodaja de queso mozzarella fresco y horneado el conjunto durante diez minutos.
Champis al huevo: Le quitamos los pies a unos champiñones muy frescos, lavamos, secamos y colocamos boca arriba, en una bandeja de horno. Picamos muy fino un poco de buen jamón serrano y ponemos un pellizco en cada champiñón. Cogemos huevos de codorniz y con cuidado los rompemos uno a uno acomodándolos sobre el jamón dentro del hueco del champiñón. Salpimentamos y horneamos a 200º durante quince o veinte minutos. Cuando veamos la clara cuajada y que la yema se abulta ya están.
Costillar adobado: El viernes compré un costillar entero de cerdo y lo adobé con la siguiente mezcla: una cucharada de pimentón picante, una cucharada de pimentón dulce, tres cucharadas de sal gorda, una cucharada de tomillo, una cucharada de romero, una taza de vino tinto y una taza de aceite de oliva. Yo pasé todo por la batidora resultándome una pasta con la que frote todo el costillar, lo metí dentro de una bolsa de plástico y lo dejé en la nevera hasta el lunes. Lo saqué al medio día para que se fuera quedando a temperatura ambiente y lo metí en el horno a 200º durante hora y media, dándole la vuelta y regando con su propio jugo un par de veces. Serví entero en la bandeja de asado troceándolo y repartiéndolo en la mesa.






VINOS

Mi Chico maridó estupendamente la cena con los siguientes vinos:
Blancos: Entrantes y primeros: Riesling Rheinhessen 2010 y Bioca Godello Selección 2009
Tintos: Primeros y segundos: Absum Varietales 2007, Pago de Tharsys merlot 2005 (mi preferido) y Alquez Garnacha Viñas Viejas 2009
Dulces: Para el postre sacamos el tesoro que encontramos hace unos días en la despensa, el Vino Romano y un Presidential Porto tawny que nos regaló J.



POSTRES

Ya la misma palabra lo dice POS después de comer TRES, tres dulces, más todo lo que trajeron mis amigos. Bombones, trufas, turrón de chocolate banco, con leche y negro, pastelitos... Lo que yo hice:

Capricho de calabaza: Preparé medio litro de cuajada a la que le añadí un queso mascarpone pasado por la batidora en el fondo de nueve vasos y la metí en la nevera. Asé una calabaza de las que me regalan mis padres y la pasé por la trituradora para obtener un puré fino. Busqué entre las nueces que me regala mi suegro, ya partidas, nueve enteras (no, no es imposible, mi suegro consigue quitarle la cascara a las nueces y dejarlas enteras en lugar de medias). Y un par de cucharadas soperas de las trituradas (las que parto yo XD  ). Herví 250 ml de agua con dos cucharadas de miel y las nueces partidas. Puse a remojo tres hojas de gelatina durante diez minutos que luego deshice en la salsa de miel y nueces. Cuando la cuajada se había endurecido añadí dos cucharadas soperas de puré de calabaza puse la nuez entera en el medio y cubrí con la gelatina, aún líquida, de miel y nueces y volví a meter en el frigorífico hasta la hora de servir.




Mini eclairs: La masa de choux, profiteroles, lionesas... se hace prácticamente igual y es una de mis favoritas. Hoy he decidido hacer una versión reducida de uno de los pasteles más famosos de Luisiana: El ecler. En un cazo he hervido 150 ml de leche y 150 ml de agua con la corteza de un limón, una pizca de sal, 125 gr de mantequilla y 10 gr de azúcar durante cinco minutos, he apartado del fuego, sacado el limón y he añadido de golpe 225 gr de harina removiendo muy rápido hasta que se mezcle e integre todo formando una bola brillante. Yo utilizo un palo de madera que hizo mi abuelo para que mi abuela ligara las gachas, parece ridículo pero es la mejor herramienta. Volvemos a acercar al fuego para secar un poco la masa a fuego moderado, sin dejar de remover, hasta que empiece a rezumar la mantequilla. Dejamos enfriar un rato y vamos añadiendo siete huevos enteros, uno a uno, amasando con la mano, no incorporamos otro huevo hasta que el anterior no está totalmente mezclado haciendo más fina la masa cada vez. Obtendremos una masa blandita, parecida a unas natillas muy espesas, pondremos en la manga pastelera y haremos unos bastoncillos pequeños sobre papel de horno, mientras este se calienta a 170º (yo he utilizado una plantilla bajo el papel para que salieran todos más o menos iguales). He aprovechado y he hecho con la mitad de la masa unas bolitas, profiteroles, que he congelado una vez horneadas para usarlas estas navidades. Los asaremos durante veinte minutos. Dejaremos enfriar y rellenaremos con una Crema pastelera rápida que he hecho batiendo 4 yemas de huevo con 110 gr de azúcar blanco y 10 gr de azúcar avainillado. He calentado 400 ml leche en el fuego con la corteza de un limón durante 10 minutos, he retirado el limón y le he añadido 100 ml de leche fría donde había disuelto 50 gr de maicena, lo he dejado a fuego bajo, sin dejar de remover y sin dejar que hierva, hasta que se ha espesado. Lo he apartado del fuego y le he añadido las yemas batiendo enérgicamente para que no cuajaran. He vuelto a poner al fuego lento dejando espesar. He rellenado una jeringuilla de cocina y pinchando en una de las puntas de los eclairs los he ido rellenando. He derretido un poco de chocolate a la taza Valor con un café descafeinado y he untado los eclairs con la crema resultante.



Macarons with chocolat buttercrem. Para hacer los macarons he seguido paso a paso la receta de los Macarons de navidad de La receta de la felicidad uno mis blogs de cocina preferidos. Pero evidentemente algo he hecho mal. No he pesado las claras (los huevos eran muy grandes) por lo que me ha quedado una masa muy líquida y, además, el horno debía estar demasiado fuerte o demasiado tiempo porque se me han secado. Todo esto en cuanto a su aspecto y su nombre macarons, pero si hablamos de encarats (encarados) de chocolate, por ejemplo estaban buenísimos, no han dejado ni uno. La crema de chocolate la he hecho como en el blog pero añadiendo una cucharada sopera de cacao puro Valor. 








Me ha quedado un post muy largo, pero la ocasión lo merecía y mis amigos más. Un detalle, la mesa antes y después.



Para merendar


     Hace unos días nos invitaron a casa de unos amigos a comer, como los/nos conocemos y sabíamos que nos daría la hora de la merienda y de la cena, además del vino y el pacharán para las copas, llevamos unas magdalenas, muffins o cup cake.

MAGDALENAS


Para 15 unidades. Masa base:

250 gr harina
150 gr de azúcar moreno
9 gr de levadura
1/2 cucharadita de café de canela
1/2 cucharadita de café de jengibre molido
Una pizca de sal
1 huevo batido
250 ml de leche
50 ml. de aceite de girasol


Para los de manzana y pasas: una manzana pelada y cortada a rodajas y una cucharada sopera de pasas.


Para los de zanahoria y nueces: una zanahoria, una cucharada de azúcar blanco y una cucharada sopera de nueces


Para los de nocilla y plátano: un plátano maduro y dos cucharadas soperas de nocilla


Para los de arándanos y queso: una cucharada sopera de queso fresco y una cucharada sopera de arándanos rojos deshidratados.


Mezclar todos los ingredientes secos en un bol y los ingredientes líquidos en otro bol. Unir las dos mezclas y dividir en cuatro porciones.

Para los de manzana y pasas: Poner dos cucharadas soperas de la mezcla en cada papelillo de magdalena, arreglar tres rodajas de manzana y otras tantas pasas en cada una de ellas.


Para los de zanahoria y nueces: Pelar la zanahoria cortarla en rodajas y cocerla en un almíbar hecho con el azúcar y tres cucharadas de agua. Dejar enfriar y colocar sobre dos cucharadas soperas de la mezcla. No olvidar las nueces.


Para los de nocilla y plátano: Mezclar la base de magdalenas con las dos cucharadas de nocilla y dividir la mezcla en dos porciones. Chafar medio plátano con un tenedor y unirlo a una de las porciones, repartirlo en papelillos de magdalena. Repartir la otra porción que habíamos reservado y adornarla con rodajas de plátano por encima.


Para los de arándanos y queso: Mezclar con la base de magdalenas la cucharada de queso fresco repartirlos en los papelillos de magdalenas y adornar con los arándanos.


Hornear a 200º durante 25 minutos. Dejarlos enfriar y disfrutarlos con un buen café con leche. Yo las prefiero con un buen café americano al que le añado una pizca de cacao puro en polvo. En casa de mis amigos fueron un éxito y mientras los niños las mojaban en orxata, los mayores las regábamos con pacharán casero (próximamente post con la elaboración).



¡Feliz cumpleaños!

  
Ayer sábado no cené en casa, aún así hay entrada, porque hice la cena en mi casa, pero la terminé y nos la comimos en el Restaurante Sargantana y Juanra nos hizo sentir como en casa. Celebrábamos el 11º Aniversario de SargantanaRestaurant entre amigos. La estupenda idea la tuvo Juanra, ¿cómo no? Invitarnos a cenar pero que fuéramos nosotros quien lleváramos la cena al restaurante y fue muy divertido. Además de apasionante cocinar en una cocina de restaurante. Grande, con amplios bancos de trabajo, éramos un montón en la cocina y no nos molestábamos. Lo único malo el calor. En parte culpa mía que pedí que encendieran el horno, mis dos platos se terminaban en el horno. ¡Qué calor pasan los pobres cocineros!

CALABACINES RELLENOS DE FRUTOS SECOS

2 calabacines grandes de la huerta de mi padre
100 gr de frutos secos pelados (almendras, pistachos, coquitos y arándanos rojos desecados)
1 cebolla
2 cucharadas de harina
1 tacita de leche muy fría
150 gr de mezcla de quesos para gratinar (emmental, cheddar, gouda y curado)
Tomates cherry

Lavamos los calabacines y sin pelarlos los cortamos en rodajas de 3 centímetros. Los vaciamos por dentro dejando un borde de 1 centímetro aproximadamente. Ponemos la pulpa de los calabacines y medio litro de agua en el fondo de una cazuela vaporera y arreglamos las rodajas de calabacín en el piso superior, tapamos y dejamos cocer hasta que el calabacín esté tierno. Hacemos un puré con la pulpa del calabacín cocido.

Mientras picamos la cebolla y los frutos secos. En una sartén con un chorro de aceite de oliva virgen doramos la cebolla picada. Cuando esté tierna, incorporamos la harina y removemos. Añadimos de golpe la tacita de leche fría y batimos enérgicamente para mezclar la harina. Es el momento de unirle los frutos secos y el puré de calabacín a la sartén, condimentamos con sal, pimienta blanca y nuez moscada. Dejamos espesar sin parar de mover para que no se nos pegue y rellenamos los círculos de calabacín que habremos dispuesto en una bandeja para horno. Cubrimos con queso rallado y adornamos con medio cherry. Horneamos durante diez minutos y a la mesa.



CONEJO RELLENO DE LOMBARDA

8 lomos de conejo de la granja de mis padres
1/2 col lombarda también de casa
20 gr. de piñones
20 gr de pasas
2 lonchas de bacón ahumado

Picamos la col y la ponemos en la sartén con un generoso chorrito de aceite, añadimos los piñones, las pasas, el bacón picadito y los riñones de los conejos troceados. Guisamos a fuego lento, removiendo a menudo para que los jugos y sabores se vayan mezclando. Comprobamos el punto de sal y reservamos.

En la tabla preparamos los lomos de conejo, abriéndolos. Prometo hacer un video, o cómo mínimo una secuencial de fotos de como se deshuesa el conejo para poder rellenarlo, pero es que... siempre tengo prisa ;P

Rellenamos el conejo, y los colocamos en una fuente refractaria, salpimentamos y mojamos con aceite de oliva virgen extra. Horneamos durante 20 minutos. Sacamos los rollitos de la fuente, los cortamos en rodajas y servimos bañados con su propio jugo. A disfrutar, sobre todo del color, la mezcla de la carne blanca del conejo con el morado intenso de la lombarda lo convierte en un plato muy vistoso.